Muchos creen que el Parkinson se manifiesta únicamente con el temblor en las manos, pero en realidad comienza con señales más sutiles: lentitud para moverse, rigidez muscular o dificultad para mantener el equilibrio. Estos son pequeños cambios que, con el tiempo, se hacen evidentes en la vida diaria.

Cambios en la voz y la expresión

El Parkinson también afecta la comunicación. La voz se vuelve más baja, monótona y cuesta proyectarla. Incluso el rostro puede perder expresividad, generando lo que se conoce como “cara inexpresiva”. Estas modificaciones suelen pasar desapercibidas al inicio, pero son muy significativas.

El cuerpo también habla mientras se duerme

Muchas personas presentan movimientos bruscos al dormir, dificultad para girar en la cama o despertares frecuentes. El trastorno del sueño es una de las señales tempranas más comunes y, en muchos casos, aparece años antes del diagnóstico definitivo.

Tenga calidad de vida

Aunque no tiene cura, hoy existen terapias que mejoran la movilidad, reducen la rigidez y ayudan al paciente a mantenerse independiente. La detección temprana y el acompañamiento adecuado permiten conservar una buena calidad de vida y retrasar la progresión de los síntomas. Lo esperamos en el servicio de Neurología para su atención.

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