Las úlceras varicosas son una complicación de la insuficiencia venosa crónica y reflejan que la circulación en las piernas está seriamente afectada. Aunque muchas personas las ven como heridas que tardan en cerrar, en realidad requieren atención médica inmediata, pues pueden causar infecciones, dolor intenso y deterioro progresivo de la piel si no se tratan a tiempo.
Atenderlas temprano acelera la recuperación

Un tratamiento oportuno permite controlar la inflamación, mejorar el retorno venoso y acelerar la cicatrización, evitando que la herida se profundice o vuelva a aparecer. Además, reduce el riesgo de que se formen zonas duras, pigmentación oscura o deformidades que dificulten la recuperación.
La evaluación especializada marca la diferencia

Acudir a un especialista es fundamental para identificar la causa del problema, evaluar el flujo sanguíneo y aplicar terapias adecuadas como compresión médica, curaciones avanzadas, medicamentos o procedimientos modernos que optimizan la circulación.
Ignorarlas trae consecuencias
Dejar pasar una úlcera varicosa puede convertir un problema tratable en una condición crónica que afecte la movilidad y la calidad de vida. Buscar ayuda desde los primeros signos es la mejor forma de lograr una recuperación rápida y duradera.






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